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noviembre 18, 2005

El archipiélago de los Ochenta

Vivo en un país de inmigrantes y constantemente me preguntan que de dónde soy. A veces contesto que soy de Chile, y a veces contesto la verdad: soy de los Ochenta. Los Ochenta es un grupo de islas, un archipiélago. Está la isla "Ochenta y Dos", la "Ochenta y Cuatro" y la "Ochenta y Siete", por ejemplo, entre las más populosas. "Ochenta y Tres" es un roquerío habitado exclusivamente por morsas que originariamente eran de los sesenta. Está "Tom Hanks es un Pelotudo", que no hay que confundir con "Tom Hanks es Cool", que es de los Noventa, el archipiélago más cercano. Casi nos fuimos a guerra con los Noventa por una pequeño islote insignificante, el "Fine Young Cannibals", que ambos países consideraban como propio. Fui reclutado y estuve a punto de entrar en acción, pero justo a tiempo intercedió la mediación papal, y la comisión musical de las Naciones Unidas decidió, en fallo dividido, que "Fine Young Cannibals" era definitivamente de los Ochenta.

Me costó conseguir el visado para venir a los Estados Unidos. Me decían que habían cortado las relaciones diplomáticas con los ochenta hace más de 25 años. Tuve que recurrir a mis ancestros y conseguir otro pasaporte, el chileno. "Este sí", me dijeron en la representación norteamericana. Claro, este pasaporte era más sobrio, azul, con 32 páginas, no como el pasaporte de los Ochenta, de cubierta color lila, con estampados de "Hello Kitty" en sus páginas, todas con una fragancia distinta.

Nadie parece querer al archipiélago de los Ochenta. Todos lo critican, hasta sus propios habitantes. Es cierto, en los Ochenta tenemos costumbres que extrañan a muchos; hábitos considerados ridículos por la comunidad internacional (y no me refiero exclusivamente a los peinados o a los pantalones amasados). Aún así, todo quien haya estado allí, tarde o temprano lo echa de menos. Es una regla aplicable a todo lo que tenga el aire de decadencia que caracteriza a mi país. Porque no tengo ninguna vergüenza en reconocerlo: soy de los ochenta.

Ah no si no.

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